Este año, los Reyes se me han hecho más dulces que nunca.

En mi vida hubiera pensado que un solo momento de microsegundos como es la cara de felicidad y sorpresa de un niño me pudiera alegrar y hacer olvidar completamente todas las preocupaciones, dejando en mi cara una sonrisa de lado a lado.
Y es que cuando alguien te ofrece hacer de Paje Real de los SSRR Magos de Oriente por colaborar y repartir caramelos a los niños de un barrio, yo por mi parte no he dudado ni un segundo en tirar hacia delante.
Al principio no sabes qué hacer, no sabes cómo ni cuándo vendrán los niños. Son nervios puros de emoción, mientras los niños esperan impacientes a los reyes tomando un chocolate caliente, de hacer sentir feliz a alguien, de tener una especie de poder, de chispa. Te conviertes en Paje Real, un ayudante de los genialísimos barbudos que traen miles de regalos cada año a muchos niños y niñas!
Cuando los ves, cuando ves su sorpresa, sus manos levantadas saludando y sus francos ojos brillar es cuando se te ilumina todo.
A veces me pregunto por qué algunas personas se aburren, por qué tienen ese rechazo hacia los niños pequeños, al fin y al cabo, hacen lo que saben, y lo que mejor saben hacer es decir la verdad. Cuando estaba ahí, al lado de los reyes, esos niños solo sonreían, solo veía que eran felices.

En mi vida hubiera pensado que un solo momento de microsegundos como es la cara de felicidad y sorpresa de un niño me pudiera alegrar y hacer olvidar completamente todas las preocupaciones, dejando en mi cara una sonrisa de lado a lado.
Y es que cuando alguien te ofrece hacer de Paje Real de los SSRR Magos de Oriente por colaborar y repartir caramelos a los niños de un barrio, yo por mi parte no he dudado ni un segundo en tirar hacia delante.
Al principio no sabes qué hacer, no sabes cómo ni cuándo vendrán los niños. Son nervios puros de emoción, mientras los niños esperan impacientes a los reyes tomando un chocolate caliente, de hacer sentir feliz a alguien, de tener una especie de poder, de chispa. Te conviertes en Paje Real, un ayudante de los genialísimos barbudos que traen miles de regalos cada año a muchos niños y niñas!
Cuando los ves, cuando ves su sorpresa, sus manos levantadas saludando y sus francos ojos brillar es cuando se te ilumina todo.A veces me pregunto por qué algunas personas se aburren, por qué tienen ese rechazo hacia los niños pequeños, al fin y al cabo, hacen lo que saben, y lo que mejor saben hacer es decir la verdad. Cuando estaba ahí, al lado de los reyes, esos niños solo sonreían, solo veía que eran felices.
Nosotros los hicimos felices. Muchas gracias!

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada